En el marco del Simposio «30 años de la Reactivación del Popocatépetl», expertos del Instituto Geológico y Ecológico de México (IGEF) subrayaron la importancia del monitoreo sísmico para entender los peligros asociados al volcán.
Desde su reactivación en diciembre de 1994, el Popocatépetl ha sido objeto de intensos estudios, convirtiéndose en el volcán más instrumentado del país. Sin embargo, los investigadores señalaron que si se hubieran contado con estaciones de monitoreo adecuadas hace tres décadas, se podrían haber detectado cambios sutiles y eventos menores.
Hugo Delgado Granados, investigador del IGEF, destacó la necesidad de implementar sistemas de monitoreo en otros volcanes activos en México, ya que la próxima erupción podría no ocurrir en el Popocatépetl.
Actualmente, existen 43 volcanes clasificados como activos o potencialmente activos, pero pocos cuentan con un monitoreo similar al del Popocatépetl. La protección de las poblaciones expuestas debe ser una prioridad.
Claus Siebe Grabach presentó un resumen de la historia eruptiva del Popocatépetl, mencionando que ha experimentado cinco erupciones plinianas significativas en los últimos 25 mil años. Agregó que desde su reactivación ha emitido cenizas y formado 80 domos dentro del cráter.
Giovanni Sosa Ceballos también participó, informando sobre la existencia de al menos dos reservorios magmáticos debajo del volcán, capaces de contener volúmenes significativos de magma. Este hallazgo resalta la necesidad de un enfoque integral hacia el monitoreo y análisis volcánico en México, para así garantizar la seguridad de las comunidades cercanas.

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