En 2009, Zeebo apareció con un objetivo claro: cubrir un nicho que los grandes fabricantes no estaban enfocando. Apuntaba a ser una opción accesible para mercados emergentes, específicamente en México y Brasil , los únicos mercados en los que se comercializó.
La premisa de Zeebo era sencilla: disfrutar de juegos completamente digitales, sin cartuchos ni discos, a través de una conexión 3G para usar internet en cualquier lugar⁽¹⁾. Además, la consola no necesitaba enchufarse a un router, ni cable ni wifi, lo único que había que pagar eran los juegos⁽¹⁾.
A diferencia de sus contemporáneas, Zeebo contaba con el apoyo oficial de grandes estudios como EA, Namco, Activision y Capcom , que se comprometieron a lanzar títulos para este producto⁽¹⁾. Sin embargo, el precio fue un obstáculo que impidió su éxito⁽¹⁾. En México, se lanzó al mercado en 2,499 pesos , una cifra más baja que las máquinas de Sony, Microsoft o Nintendo, pero los juegos no justificaron el gasto⁽¹⁾.
A pesar de su corta vida, Zeebo se ha convertido en un santo grial para los coleccionistas, y actualmente se puede vender hasta por 18,000 pesos ⁽¹⁾. Aunque no era más potente que un smartphone de la época y su catálogo estaba plagado de ports pobres de móviles y juegos de la PlayStation One, Zeebo intentó hacerse un espacio en la historia de las consolas de videojuegos⁽¹⁾.

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