La industria de los videojuegos en Francia ha vivido una oleada de huelgas en los últimos meses, marcando un cambio significativo en un sector que, hasta hace poco, disfrutaba de un auge sin precedentes durante el confinamiento del COVID-19.
Los empleados y creadores de videojuegos se han declarado en huelga para denunciar las condiciones laborales y las oleadas de despidos que han afectado a numerosos estudios.
La principal demanda de los trabajadores es la mejora de las condiciones laborales, incluyendo la reversión de los recortes de empleo y la implementación de políticas de teletrabajo más flexibles.
El sindicato de trabajadores de los videojuegos (STJV) ha convocado manifestaciones en varias ciudades, incluyendo París y Burdeos, y el movimiento ha tenido repercusiones internacionales, con huelgas también en estudios de Ubisoft en el extranjero, como en Barcelona.
La huelga refleja un descontento creciente entre los empleados, quienes sienten que han pasado de trabajar en un entorno «creativo y artesanal» a convertirse en «empleados como cualquier otro» en una industria que ahora enfrenta un ajuste duro.
La situación ha sido exacerbada por decisiones de gestión que muchos consideran equivocadas, incluyendo episodios de acoso no resueltos y cambios unilaterales en las políticas laborales.
Los trabajadores esperan que estas acciones conduzcan a mejoras significativas en sus condiciones laborales y a una mayor representación en la toma de decisiones dentro de la industria⁽²⁾.

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