La festividad de los «martillos explosivos» en San Juan de la Vega, un pequeño pueblo en Celaya, Guanajuato, es una de las tradiciones más singulares y estruendosas de México. Esta celebración, que se remonta a más de tres siglos, combina la ferviente religiosidad con el peligro y la adrenalina, atrayendo a cientos de visitantes cada año.
La festividad se celebra en honor a «San Juanito», un personaje legendario que, según la tradición local, fue un rebelde del siglo XVII que robaba a los hacendados españoles para ayudar a los pobres, similar a un Robin Hood mexicano⁽¹⁾. Aunque no es reconocido oficialmente por la iglesia católica, San Juanito es venerado por los habitantes del pueblo, quienes le dedican esta explosiva celebración.
El evento principal de la festividad son los «martillos explosivos». Los participantes, divididos en dos grupos que representan a los arrieros y los ladrones, utilizan martillos o marros a los que se les adhieren petardos artesanales hechos con clorato de potasio y azufre⁽²⁾. Al golpear el suelo con los martillos, se producen fuertes explosiones que llenan el aire de estruendos y humo. A pesar de los riesgos, la festividad ha prevalecido debido a su importancia cultural y religiosa⁽³⁾.
La celebración comienza por la mañana con una peregrinación en la que los creyentes llevan al santo a las diferentes capillas del pueblo, ofreciendo ofrendas en cada una de ellas. Durante el recorrido, los participantes se visten para representar a los dos bandos enemigos y se enfrentan en batallas simuladas al ritmo de la tambora y otros instrumentos de aliento⁽¹⁾. La peregrinación culmina en el panteón municipal, donde se realiza un ritual final para rendir homenaje a San Juanito.
A lo largo de la festividad, las calles de San Juan de la Vega se llenan de música, baile y comida típica, creando un ambiente de carnaval que contrasta con el peligro de las explosiones. Aunque en años anteriores se han reportado decenas de heridos debido a los explosivos, la festividad sigue siendo una parte integral de la identidad cultural del pueblo⁽³⁾.

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