Un reciente descubrimiento en las pirámides de Guiza ha revelado detalles fascinantes sobre sus bases, gracias al uso de tecnologías avanzadas de detección. Científicos emplearon técnicas como el radar de penetración terrestre (GPR, por sus siglas en inglés) y la tomografía de resistividad eléctrica (ERT) para explorar el subsuelo de esta icónica zona arqueológica.
Estas herramientas permitieron identificar una estructura subterránea en forma de «L», conectada a una cámara más profunda. Según los datos obtenidos, esta estructura, localizada a unos 2 metros bajo la superficie, parece haber sido intencionalmente ocultada tras su construcción, ya que está rellena de arena. Más abajo, entre 5 y 10 metros de profundidad, se detectó una anomalía caracterizada por su alta resistividad eléctrica, lo que sugiere la presencia de materiales distintos, posiblemente relacionados con construcciones antiguas.
El uso de estas tecnologías ha revolucionado la manera en que se estudian sitios arqueológicos complejos como Guiza, permitiendo obtener visualizaciones en pseudo 3D del subsuelo. Este avance no solo ayuda a descubrir estructuras desconocidas, sino que también contribuye a la preservación del patrimonio cultural al evitar excavaciones invasivas.
Este hallazgo subraya la sofisticación de las técnicas de construcción del antiguo Egipto y plantea nuevas preguntas sobre el propósito y la función de estas estructuras ocultas. La investigación continúa, prometiendo revelar más secretos sobre uno de los monumentos más enigmáticos de la humanidad.

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