Los pueblos Cholultecas enfrentan una grave crisis ambiental debido a la contaminación generada por el basurero municipal de San Pedro Cholula, conocido como el «Basurero de la Muerte». Este vertedero, clausurado de manera definitiva el 21 de marzo de 2024, continúa representando un peligro para la región debido a los lixiviados tóxicos que amenazan los mantos acuíferos y al gas metano acumulado, que podría provocar incendios.
El basurero, que operó desde 2016 hasta 2024, superó su capacidad al recibir entre 600 y 900 toneladas de basura diarias, cuando estaba diseñado para manejar solo 150 toneladas. Esta sobrecarga llevó a la invasión de terrenos adicionales sin el consentimiento ni pago a sus propietarios, agravando el impacto ambiental y social en los municipios de San Pedro Cholula, San Andrés Calpan y Juan C. Bonilla.
Los habitantes de la región, junto con organizaciones ambientales, han exigido a la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa) que implemente el plan de cierre definitivo y ejecute un proyecto de remediación ambiental. Este plan incluye la reestructuración de la «pirámide de basura», el desmantelamiento de la planta tratadora y la limpieza de los terrenos contaminados.
El abogado Juan Carlos Flores Solís, representante de la Unión de Pueblos y Fraccionamientos contra el Basurero, destacó que la toxicidad de los lixiviados pone en riesgo no solo a las comunidades cholultecas, sino también a parte de la ciudad de Puebla. Los manifestantes han dejado claro que no cesarán sus acciones hasta que las autoridades cumplan con sus demandas.

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