Durante el encuentro internacional ETHICOMP 2024, celebrado en España, el investigador mexicano Juan Carlos Yáñez-Luna, de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, presentó un inquietante estudio que sugiere que los teléfonos inteligentes podrían captar información, incluso cuando están apagados. Este hallazgo ha desatado un intenso debate entre especialistas en ética, tecnología y ciberseguridad.
De acuerdo con Yáñez-Luna, la clave para esta posible capacidad de vigilancia radica en la batería de los dispositivos. Según el estudio, la estructura de los smartphones y su conexión constante con la batería podrían permitir, en teoría, la recopilación de datos sin necesidad de que el dispositivo esté encendido de manera convencional. Sin embargo, el investigador aclaró que no hay pruebas de que esta funcionalidad sea utilizada actualmente por fabricantes o aplicaciones comerciales, pero advirtió sobre el potencial riesgo de exposición.
«Quizás sea difícil saber quién puede visualizar o escuchar toda la información que contiene un smartphone cuando está apagado, pero sí puede, porque todo se almacena en un punto», comentó Yáñez, subrayando que los usuarios deben ser prudentes al compartir información a través de sus dispositivos.
Un debate recurrente en la cultura digital
La idea de que los teléfonos escuchan activamente a los usuarios no es nueva. Estudios previos, como el realizado por la firma de ciberseguridad Wandera y citado por Xataka, no encontraron evidencia concluyente que respalde esta hipótesis. En sus experimentos, no se detectaron cambios en el uso de datos ni la aparición de anuncios relacionados después de reproducir contenido específico cerca de teléfonos en diferentes condiciones.
Pese a estos resultados, el estudio de Yáñez-Luna introduce un nuevo ángulo al debate al enfocarse en el papel de la batería como posible componente activo en la recopilación y transmisión de datos.
El poder de decidir en un mundo digital
El investigador enfatizó que, aunque desaparecer por completo del entorno digital es casi imposible, los usuarios aún pueden decidir qué comparten y con quién. Este llamado a la precaución resulta vital en una era donde la privacidad y la seguridad de los datos son temas cada vez más relevantes.
Con el crecimiento exponencial de la tecnología, el estudio de Yáñez-Luna invita a reflexionar sobre los límites de la privacidad y el manejo ético de los dispositivos que nos rodean. Aunque el debate sigue abierto, plantea preguntas fundamentales sobre el equilibrio entre innovación y seguridad personal.

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