Aunque Hulk Hogan será recordado por sus hazañas en el cuadrilátero, su batalla más dura ocurrió lejos de las luces y los aplausos. En sus últimos años, el ícono de la lucha libre enfrentó y superó dos adicciones que marcaron profundamente su vida: el abuso de analgésicos y el consumo de alcohol.
💊 Dependencia de analgésicos tras 25 cirugías
Durante décadas de combates, Hogan acumuló más de 25 operaciones, incluyendo 10 en la espalda, además de intervenciones en rodillas, caderas, rostro, abdomen y hombros⁽³⁾⁽⁴⁾. El dolor crónico lo llevó a depender de medicamentos recetados, entrando en un ciclo que él mismo describió como “ir a la farmacia como un perro persiguiendo un hueso”⁽⁴⁾.
📉 “Estaba tomando analgésicos a lo bestia”, confesó en una entrevista. Aunque al principio eran necesarios, siguió consumiéndolos incluso cuando el dolor había disminuido⁽²⁾.
🍺 Adiós al alcohol: un cambio radical
En 2023, Hogan decidió dejar el alcohol tras una fiesta de Año Nuevo que lo hizo reflexionar sobre su entorno. “No sé cómo llegué aquí, pero estoy hecho. Cuando termino, termino”, declaró⁽¹⁾. Desde entonces, mantuvo su sobriedad, enfrentando la presión social de sus colegas sin ceder.
🌿 El CBD como aliado
Para manejar el dolor sin recurrir a fármacos, Hogan adoptó el uso de CBD, una sustancia no psicoactiva del cannabis que le ayudó a reducir la inflamación y mejorar su calidad de vida⁽¹⁾⁽⁴⁾.
🏋️♂️ Una nueva rutina, una nueva vida
En sus últimos meses, Hogan se dedicó al ejercicio, manteniendo una rutina de seis días por semana en su gimnasio personal. También dejó atrás los atracones nocturnos de comida chatarra, lo que le permitió perder peso rápidamente.
🕊️ Su historia no solo es la de un luchador legendario, sino también la de un hombre que enfrentó el dolor, la dependencia y la tentación… y salió victorioso. Una última lección de fuerza para sus millones de seguidores.

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