El cine mexicano celebra el regreso a la cartelera de una de sus obras más emblemáticas. El Callejón de los Milagros vuelve a la pantalla grande en una versión restaurada en 4K, con motivo de su 30 aniversario. Un dato duro que subraya su impacto histórico es que la cinta, dirigida por Jorge Fons y adaptada por Vicente Leñero, ganó el Premio Ariel de Oro a Mejor Película en 1995. El reestreno se concretó gracias a la visión de Daniel Birman Ripstein, productor que impulsó el proyecto de restauración que se pudo ver el 30 de octubre.
Juan Manuel Bernal, quien dio vida a Chava, compartió su inmensa emoción durante la presentación. Bernal afirmó que la cinta cambió la carrera de todos los involucrados. Por lo tanto, el reestreno se convierte en un evento de orgullo.

El Callejón de los Milagros y su Vigencia Social
Para los actores, la relevancia de El Callejón de los Milagros radica en su intemporalidad. Bernal enfatizó que la película “no envejeció” porque sigue abordando los temas que hoy preocupan a la sociedad. “El cine sigue siendo un reflejo, no nada más entretenimiento, sino un espejo de la sociedad”, explicó Bernal.
Esta vigencia explica por qué las nuevas generaciones revisitan la cinta. Juan Manuel Bernal mencionó que en redes sociales, fans jóvenes citan líneas exactas de la película, a pesar de no haberla visto en salas. Esto demuestra la trascendencia de su guion, basado en la novela del premio Nobel egipcio Naguib Mahfuz. En estos tiempos, donde existe mucho “cine intrascendente”, el actor considera maravilloso reconectar con producciones que tienen un mensaje profundo y que conectan al espectador con su propia identidad.

Anécdotas del Rodaje y la Calidad Actoral
Al sentir de Bernal se sumó Tiaré Scanda, quien recordó que en la época del rodaje (1994), los actores de televisión eran vistos con recelo por la gente de cine. No obstante, El Callejón de los Milagros demostró lo contrario. Scanda celebró que la cinta, al ser reestrenada, sirva de inspiración. Desea que los espectadores exijan cine de mayor calidad, con “buenos actores en pantalla”, destacando la diferencia con la fugacidad de las figuras influyentes.
Una anécdota memorable del rodaje ocurrió durante la filmación de una escena dramática con María Rojo, quien interpreta a Doña Cata. Mientras María Rojo lloraba desconsolada, el crew cubrió la vecindad para simular la noche. Repentinamente, se escuchó un fuerte grito de «¡Gooooooool!» desde el barrio, coincidiendo con un partido del Mundial de 1994. María Rojo, con gran profesionalismo, reaccionó de inmediato preguntando quién había anotado.
Otros miembros del elenco también compartieron sus preparativos. Margarita Sanz, por ejemplo, contó que usó prótesis dentales hechas por un técnico para mostrar la evolución de su personaje, Susanita. Esteban Soberanes recordó que le pidió a Juan Manuel Bernal que lo golpeara fuerte en una escena de confrontación. Esta pasión por el detalle actoral y el compromiso con la narrativa hicieron de la cinta un clásico merecedor del Goya a Mejor Película Extranjera de Habla Hispana.

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