Aunque el conflicto entre China y Taiwán suele abordarse desde una perspectiva geopolítica, con tensiones militares y disputas diplomáticas, pocos conocen que uno de los episodios que encendió la chispa de resistencia en la isla comenzó con un acto aparentemente trivial: una mujer vendiendo cigarrillos sin permiso.
En 1947, en la ciudad de Taipéi, una vendedora ambulante llamada Lin Jiang-mai fue sorprendida por agentes del gobierno vendiendo cigarrillos sin licencia. Lo que siguió fue una escena brutal: los agentes la golpearon públicamente, lo que provocó la indignación de los transeúntes. Cuando un grupo de ciudadanos intentó intervenir, los agentes dispararon, matando a uno de ellos. Este incidente detonó lo que se conoce como el «Incidente del 28 de febrero» (2-28), una revuelta masiva contra el gobierno del Kuomintang (KMT), que había llegado a Taiwán tras la derrota japonesa en la Segunda Guerra Mundial.
🔥 ¿Por qué fue tan importante?
- El caso de Lin Jiang-mai se convirtió en símbolo del abuso de poder y la represión que sufrían los taiwaneses bajo el nuevo régimen.
- La revuelta fue sofocada con extrema violencia: se estima que entre 10,000 y 30,000 personas fueron asesinadas en las semanas siguientes.
- Este evento marcó el inicio de décadas de autoritarismo, conocidas como la “Era del Terror Blanco”, y sembró las bases del movimiento independentista taiwanés.
🌏 De lo local a lo global
Aunque el conflicto actual entre China y Taiwán tiene raíces más profundas —incluyendo la guerra civil china y la disputa por la soberanía— el incidente del 2-28 reveló una fractura interna que aún resuena. La historia de Lin Jiang-mai recuerda que los grandes movimientos sociales pueden comenzar con gestos pequeños, y que la dignidad individual puede convertirse en catalizador de transformaciones históricas.

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