Nos invitaron a la sucursal en Santa Fe y nos llevamos una experiencia completa: buen sabor y complementos a la altura.
Cerca del centro del restaurante se encuentra el trompo y una mujer realizando tortillas hechas a mano. Ese detalle me parece muy bonito porque remite directamente a esas cocinas típicas y tradicionales donde no solo eliges el guiso, sino que ves el proceso. Aquí no te dicen que son tortillas hechas a mano: lo estás viendo. Ves cómo se forman las bolitas de masa, cómo pasan por la prensa y cómo terminan en el comal grande. Y eso importa, porque la tortilla aporta un sabor base: suave, pero potente.

🪑 Una mesa que anticipa lo que viene
Desde que llegamos, sabíamos que iba a haber buen sabor.
La mesa ya estaba equipada con las tradicionales servilletas, un combo de tres salsas y, lo mejor, unas tostaditas que rodeaban un molcajete grande repleto de salsa. La mesa es amplia, y eso se agradece: desde el inicio te permite imaginar que, independientemente de lo que pidas, habrá espacio suficiente para disfrutarlo. No tienes que apretar los platillos ni amontonarlos; puedes pedir con total comodidad.
🌮 El primer taco: picaña wagyu al trompo
Tuvimos la oportunidad de probar su menú principal y comenzamos con un taco de trompo de picaña wagyu.
Me encantó la forma en que se presentó: un corte sencillo, bien dorado, directo del trompo, acompañado de porciones de cebolla y cilantro.

La forma en que lo preparé fue casi un acto de consentimiento personal, como apapacharme aprovechando las raciones. Y aquí hay algo clave: la experiencia está pensada para que tú armes tu taco a tu gusto. No hay exceso de cebolla ni de cilantro; hay montículos de los que puedes tomar pequeños pellizcos para equilibrar cada bocado… o simplemente decidir comértelo tal cual, con su tortilla.
Ese control hace que el taco se sienta tuyo.
🥩 El favorito: gaonera premium de Sonora
Lo siguiente fue el taco de gaonera premium de Sonora… y sin duda fue mi favorito. Está en el top 1 de lo que disfruté en esa invitación.
Es un taco bastante suave —y hago énfasis en eso— porque permite que el bocado sea más amable y que el sabor se perciba con claridad. La cebolla que lo acompaña funciona perfecto como complemento.

A diferencia del anterior, aquí decidí no agregar salsas al inicio. Su sabor era suficiente: consistente, bien sazonado, con una carne suave, jugosa y doradita. Y cuando digo jugosa, no me refiero a que escurra líquido, sino a que, en su punto, logra que cada bocado sea fácil y placentero.
Incluso me atrevería a decir que es un taco ideal tanto para comenzar como para públicos específicos: niños o adultos mayores que prefieren texturas más suaves.
Al final, probé combinar las salsas y ahí encontré otro acierto: están pensadas para mezclarse. Cada una brilla por sí sola, pero juntas amplían el rango de sabores en un solo bocado.
🥪 La torta de la casa: una sorpresa contundente
Por temas de logística no pude recibir el siguiente platillo del menú, y en compensación me ofrecieron una torta alargada de aproximadamente 30 cm.
No recuerdo exactamente el tipo de carne, pero la colocaría en segundo lugar de lo que más disfruté.

El sabor era suave, bien equilibrado, y algo muy importante: el bolillo no tenía exceso de migajón. Esto permite que la carne sea protagonista y que, al morder, no se desborde por los lados.
Como en los demás platillos, el sabor de la carne se sostiene por sí mismo. Puedes disfrutarla sin añadir nada, y después experimentar con salsas o un toque de limón.
También la coloco en segundo lugar porque es bastante masiva. Para alguien como yo, que disfruta comer pero no tiene un estómago tan amplio, fue más que suficiente. Incluso podría ser el platillo ideal para comenzar y después continuar con algo más ligero.
Sin problema podría bautizarla como la “matambres” de Tacos Félix Santa Fe.
🥤 Bebidas: un punto clave para quienes somos sensibles
Debido a ciertas condiciones, no soy un comensal promedio. Requiero ciertos cuidados, y eso me ha hecho más sensible a algunos alimentos y bebidas, especialmente a las ácidas.
Aquí viene otro punto a favor: el agua de jamaica.

Al menos la que probé no es ácida, y lo digo como alguien que resiente incluso un ligero toque de acidez. En otras taquerías, al segundo vaso ya empiezo a sentir molestias que afectan mi experiencia.
En esta ocasión no fue así. Pude disfrutar varios vasos sin ninguna incomodidad, lo cual permitió que siguiera comiendo con total normalidad. Es una bebida ligera y bien equilibrada.
🍮 Postre: un cierre crocante
No soy particularmente afín a lo dulce, así que cuando me ofrecieron postre (fresa o buñuelo), elegí el buñuelo.
Me gustó que se presentara como una especie de obleas apiladas, acompañadas de aderezos y hojas de menta.

Las capas estaban crocantes y, aunque tenían azúcar, la combinación con la crema dulce y la menta generaba algo distinto. La menta envuelve el sabor, lo reorganiza, lo hace menos pesado. Fue un cierre novedoso, algo que no probaba desde hace tiempo.
✅ Un acierto y un agradecimiento
En conclusión, Tacos Félix Santa Fe es una experiencia bastante agradable, repleta de comida y, sobre todo, de un sabor natural.

Y con esto me refiero a algo muy puntual: puedes disfrutar los platillos sin necesidad de cargarlos de aditamentos. Pero si decides agregarlos, el sabor no se pierde… se expande.
Agradezco la invitación y que nos hayan considerado para degustar estos platillos.
Y no queda más que decir: si tienes un plan, o si no lo tienes… créeme que este lugar vale mucho la pena.

De un comensal a otro, espero verlos en la mesa.

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