Dos estudios publicados en Nature confirman que la cueva de Bianfu, en Yunnan (suroeste de China), guarda el registro fósil denisovano más abundante conocido fuera de la cueva de Denisova, en Siberia. Tras cribar alrededor de 60.000 fragmentos óseos, el equipo del Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología (IVPP) de la Academia China de Ciencias aisló restos de homininos y los identificó con paleoproteómica: el ADN antiguo no se conservó en ese clima cálido.
Entre los hallazgos destaca el espécimen BFD771, el primer radio (hueso del antebrazo) atribuido con seguridad a un denisovano. Procede de capas fechadas entre hace unos 167.000 y 134.000 años. Su morfología es mixta: dimensiones proximales y orientación de la tuberosidad radial cercanas a los neandertales, con forma general y sección más afines a los humanos modernos.
En total, el análisis de proteínas confirmó cinco restos denisovanos en Bianfu (incluido el radio, fragmentos parietales y dientes). La secuencia cultural del sitio abarca aproximadamente desde hace 190.000 hasta 70.000 años, con herramientas de piedra, útiles de hueso, fauna de mamíferos medianos y grandes (búfalos de agua, gaures, ciervos) y polen de bosque de coníferas.
El trabajo, liderado por la profesora Fu Qiaomei (IVPP), llena un hueco geográfico clave en la dispersión denisovana por Asia oriental y aporta la primera referencia clara sobre un hueso largo de su antebrazo. La cobertura en español de los papers de Nature circuló este 12 de septiembre de 2026; no hubo un breaking de Ciencia más sólido en la ventana estricta de las últimas dos horas en México, así que esta es la pieza más fresca y de alto impacto del ciclo.

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