La NASA difundió este viernes 18 de septiembre de 2026 el hallazgo del cráter McGetchin, el mayor cráter de impacto recién formado identificado hasta ahora en el sistema solar. La estructura, de unos 222 metros de diámetro y aproximadamente 43 metros de profundidad, aparece en la cara visible de la Luna y fue causada por un fragmento de asteroide o cometa del tamaño aproximado de un edificio de entre tres y seis plantas.
Según el comunicado y los estudios publicados en Science Advances, el choque ocurrió entre el 11 de abril y el 22 de mayo de 2024. Un impacto capaz de abrir un cráter de estas dimensiones en la Luna ocurre, en promedio, una vez cada siglo o con menor frecuencia.
El descubrimiento se produjo el 24 de octubre de 2025 durante una revisión rutinaria de datos del Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO), la sonda que lleva más de 17 años orbitando la Luna. Robert Wagner, especialista en procesamiento de imágenes de Intuitive Machines vinculado a la cámara LROC, detectó un punto brillante rodeado de un halo oscuro; al comparar mapas previos y posteriores confirmó que el cráter no existía en las imágenes anteriores.
Con la cámara de ángulo estrecho del LRO —resolución cercana a los 90 centímetros por píxel— midieron el diámetro, la profundidad y el borde, que se eleva casi 8 metros sobre el terreno. El cráter lleva el nombre de Thomas McGetchin, científico lunar y antiguo director del Lunar and Planetary Institute.
Los efectos no se limitaron a la cavidad. El instrumento térmico Diviner del LRO registró una zona de unos 6.5 a 7 kilómetros de diámetro alrededor del impacto donde, de noche, la temperatura es entre 8 y 9 grados Kelvin más baja que en el entorno. La NASA atribuye ese enfriamiento a regolito removido y descompactado, menos denso y con menor capacidad para retener calor. También se reportaron cambios de superficie a más de 120 kilómetros del cráter.
Desde 2009, el LRO ha documentado al menos 1,000 cráteres nuevos y unas 100,000 alteraciones de superficie ligadas a impactos. Disponer de imágenes antes y después de McGetchin permite estudiar las huellas inmediatas del choque antes de que otros impactos y la erosión espacial las borren, un dato útil también para evaluar el terreno en futuras misiones lunares. (Fuentes: NASA / Science Advances; cobertura del 18 de septiembre de 2026.)

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