Rusia y Ucrania intercambiaron este sábado nuevos ataques que dejaron al menos 10 personas muertas, en paralelo a un cruce diplomático en Naciones Unidas: el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, dijo que Moscú no muestra señales de querer detener la guerra, mientras el canciller ruso, Serguéi Lavrov, acusó a Europa de obstaculizar las negociaciones.
Según reportes de AFP y AP recogidos por Al Jazeera, los ataques rusos mataron a cuatro personas en Ucrania —dos mujeres bajo los escombros de su vivienda en Zaporiyia y dos más en Sumy—, en tanto que ataques ucranianos dejaron seis muertos en territorio ruso y en zonas ocupadas: tres en la región de Krasnodar, donde el gobernador Veniamín Kondrátiev informó incendios en instalaciones industriales, y tres en la parte ocupada de Zaporiyia, según el administrador instalado por Moscú, Yevgueni Balitski.
En su mensaje nocturno del 26 de septiembre, Zelenski sostuvo que «los rusos no se preparan para detener su guerra, al menos por ahora», citando reportes de inteligencia sobre un aumento del gasto en drones a reacción y municiones merodeadoras. Radio Free Europe/Radio Liberty (RFE/RL) informó que el mandatario ucraniano cifró ese gasto previsto en cerca de 12.000 millones de dólares para el próximo año solo en esa categoría de armas. También señaló daños a infraestructura civil y energética en al menos ocho regiones ucranianas, incluido un jardín de niños en Kiev y una universidad en Járkiv.
Zelenski reiteró que Washington propuso una reunión técnica entre representantes de Rusia, Ucrania y Estados Unidos en los Emiratos Árabes Unidos, sin fecha definida aún. En redes, pidió al presidente Donald Trump aplicar la llamada Ley Lindsey Graham contra Rusia y quienes financian su esfuerzo bélico.
En la Asamblea General de la ONU, Lavrov acusó a Europa de «hacer todo lo posible» para frustrar charlas de paz en las que, dijo, está interesado el gobierno de Trump, y afirmó que los objetivos de la «operación militar especial» se cumplirán «sean cuales sean las circunstancias», según AFP y France 24. El Ministerio de Defensa ruso, por su parte, dijo haber golpeado un buque de carga con suministros militares cerca de Odesa y un centro logístico en esa ciudad.
El intercambio bélico y diplomático ocurre mientras Kiev y Moscú mantienen posiciones enfrentadas sobre cualquier pausa o formato de negociación, en un escenario que sigue desplazando la atención internacional hacia Europa del Este.

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