Un equipo internacional de China e Italia describió este martes 29 de septiembre de 2026 en Nature Communications el fósil de un nuevo microrraptorino, Norellraptor barsboldi, hallado en la formación Jiufotang (noreste de China). El ejemplar, de unos 57 centímetros y al menos tres años al morir, aporta evidencia de que la capacidad de vuelo en dinosaurios emplumados y en aves primitivas no provino de un único mapa genético compartido, sino de evoluciones independientes y convergentes.
Los microrraptorinos fueron pequeños depredadores del Cretácico Inferior (hace entre 145 y 100 millones de años), con plumas en extremidades anteriores y posteriores. Al comparar Norellraptor con otros microrraptorinos y con el linaje Avialae, los autores identificaron 57 rasgos morfológicos ligados al vuelo compartidos —cerca del 30% de las estructuras clave—, pero con secuencias de cambio opuestas.
En las aves primitivas, la evolución modificó primero la cintura pectoral y las articulaciones del ala antes que la mano. En los microrraptorinos como Norellraptor, lo primero fue acortar los huesos de los dedos (menos agarre); el esternón alargado y los cambios en el hombro llegaron mucho después. El análisis microscópico de los huesos del brazo mostró además ritmos de crecimiento discontinuos, distintos a los de las aves voladoras actuales.
El hallazgo, difundido por EFE en la jornada del 29 de septiembre, desmonta la idea de un origen único del vuelo en el ancestro común de los Paraves y lo presenta como un experimento evolutivo repetido por rutas distintas bajo presiones similares. El yacimiento Jiufotang concentra la mayoría de fósiles de este grupo conocidos hasta ahora.
(Fuentes: EFE / HolaNews, 29 sep 2026; Nature Communications, 29 sep 2026.)

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