Varias explosiones se escucharon en la capital de Arabia Saudita, entre ellas una fuerte detonación en el Aeropuerto Internacional King Khalid de Riad, según un testigo citado por la agencia Associated Press (AP). El nuevo golpe llega apenas un día después de que el reino informara que un ataque previo contra la misma terminal dejó una persona muerta y varios heridos.
Los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, se atribuyeron la ofensiva. Su portavoz militar, el general de brigada Yahya Saree, afirmó en un comunicado difundido la noche del jueves que lanzaron misiles balísticos y de crucero contra los aeropuertos de Riad y de Najrán, ciudad del suroeste saudita cercana a la frontera yemení. Los hutíes aseguraron que el proyectil causó daños, pero no presentaron pruebas, y la AP no pudo verificar la reivindicación de forma independiente. Riad no hizo comentarios inmediatos.
El impacto fue inmediato en los mercados: el precio del crudo subió mientras Arabia Saudita, el mayor exportador de petróleo del mundo, queda cada vez más metida como nuevo frente de la guerra con Irán. De acuerdo con el sitio de rastreo FlightAware, cientos de vuelos desde y hacia Riad fueron cancelados.
Las aerolíneas reaccionaron con suspensiones. La embajada de India en Riad informó que Air India suspendió operaciones hasta el sábado, mientras que el Grupo Lufthansa anunció que sus aerolíneas no volarán a la capital saudita hasta el 16 de octubre.
En su comunicado, los hutíes también advirtieron a la población en Arabia Saudita que se mantenga lejos de las instalaciones petroleras, a las que calificaron como «objetivos» de sus fuerzas, en el marco del bloqueo que dicen imponer al reino.
Arabia Saudita ha buscado apoyo de sus aliados. Funcionarios han señalado que la ayuda de Estados Unidos incluye intercambio de inteligencia, identificación de blancos y planeación de la ofensiva más reciente. Por su parte, el canciller turco Hakan Fidan dijo que Turquía y Pakistán evalúan ofrecer defensa aérea, guerra electrónica y asistencia técnica a Riad bajo un acuerdo trilateral, aunque subrayó que el pacto es defensivo, no ofensivo.
El ataque se suma a una jornada de alta tensión regional: según el blog en vivo de Al Jazeera, un mando político de la Armada de la Guardia Revolucionaria iraní afirmó que sus fuerzas realizan operaciones cada noche en el estrecho de Ormuz contra buques que Teherán considera infractores, mientras el presidente Donald Trump aseguró que Washington mantiene «conversaciones productivas» con Irán y prometió no atacar ese país antes de las elecciones intermedias del 3 de noviembre.
La escalada contra la infraestructura civil saudita deja una pregunta abierta: si las defensas del reino y el respaldo de sus aliados bastan para proteger aeropuertos e instalaciones energéticas de las que depende buena parte del mercado petrolero mundial.

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