La Policía de Seguridad Aeroportuaria frenó en Ezeiza a un pasajero procedente de Perú que pretendía volar durante 36 horas con más de 886 gramos de droga en su organismo.
Agentes de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) detuvieron en Argentina a un pasajero que intentaba abordar un vuelo hacia Europa con 90 cápsulas de cocaína ocultas en el tracto digestivo, en un caso calificado en tribunales como el traslado de una «bomba viviente», según informaron el portal RT y el diario local La Voz.
El detenido fue identificado como Diego Edson Morales García, de 30 años, quien acumulaba más de 886 gramos de estupefaciente dentro de su cuerpo. De acuerdo con el expediente, el hombre partió el 23 de mayo de 2025 desde Lima, Perú, en un vuelo de la aerolínea Sky Airlines con destino inicial al Aeroparque Internacional Jorge Newbery, en Buenos Aires.
Operativo en Ezeiza y expulsión de la droga en Argentina
El itinerario del viajero contemplaba un trayecto de 36 horas con escalas en Argentina y Alemania antes de aterrizar en Milán, Italia. Para concretar la ruta, se desplazó por tierra hasta el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, donde planeaba abordar una conexión aérea hacia Frankfurt.
Sin embargo, el personal de seguridad aeroportuaria detectó una actitud nerviosa durante los controles previos al embarque. Al revisarlo mediante un escáner corporal de rayos X, los oficiales comprobaron que sus intestinos estaban repletos de dediles con sustancia ilícita, por lo que procedieron a su arresto el 24 de mayo de 2025.
Prisión preventiva y alerta por el método de ingesta
Tras ser asegurado, Morales García solicitó asistencia médica urgente al referir padecimientos como hígado graso, colesterol elevado y una hernia discal. La policía lo trasladó bajo custodia al Hospital de Ezeiza, donde permaneció internado hasta expulsar los 90 envoltorios, que dieron positivo a cocaína.
El juez del caso en Argentina le dictó prisión preventiva y una multa de 48 millones de pesos argentinos (más de 40 mil dólares), mientras el imputado guardó silencio sobre sus cómplices. Según La Voz, el narcotráfico paga hasta 10 mil dólares a estas «narcomulas» para llevar droga a Europa —donde el kilo supera los 50 mil euros—, pese al riesgo mortal de que una cápsula estalle en el estómago.

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