El modelo computacional Enoch analizó la caligrafía y pruebas de radiocarbono de los rollos bíblicos, ubicando fragmentos del Libro de Daniel hasta en el siglo IV a. C.
Un estudio científico apoyado en inteligencia artificial demostró que diversos fragmentos de los Manuscritos del Mar Muerto poseen una antigüedad hasta un siglo mayor a la que se les atribuía tradicionalmente, lo que sugiere que algunos textos bíblicos fueron copiados en la misma época en que vivieron sus autores originales, según reportaron El Imparcial, CNN y la revista académica PLOS One.
La investigación fue encabezada por el especialista Mladen Popović, de la Universidad de Groningen, en los Países Bajos, cuyo equipo desarrolló un modelo de inteligencia artificial bautizado como Enoch. Esta herramienta fue entrenada para cruzar datos de pruebas físicas de carbono 14 con el análisis geométrico de microtrazos de tinta, curvaturas y estilos caligráficos en decenas de rollos hallados en las cuevas de Qumrán, en el desierto de Judea.
El hallazgo de Enoch sobre los Manuscritos del Mar Muerto
Durante décadas, la datación de los Manuscritos del Mar Muerto dependió de la paleografía tradicional —la comparación visual de la letra por expertos humanos— y del radiocarbono, métodos que presentaban márgenes de incertidumbre al estudiar documentos sin fechas explícitas. Al evaluar la escritura de 135 rollos a partir de muestras previamente fechadas, Enoch logró predecir la antigüedad con un índice de coincidencia del 85 por ciento frente a los análisis radiocarbónicos.
Uno de los resultados más relevantes corresponde al fragmento catalogado como 4Q114, descubierto por pastores beduinos en 1952 y que contiene pasajes del Libro de Daniel, en el Antiguo Testamento. Mientras que las estimaciones previas lo ubicaban entre finales del siglo II a. C. y el siglo I d. C., el algoritmo situó su origen entre los siglos IV y III a. C., haciéndolo contemporáneo al periodo en que se redactó la obra original.
Reescritura de la historia religiosa y cultural en Judea
De acuerdo con los investigadores citados por El Imparcial y la Universidad de Groningen, el nuevo fechamiento de los Manuscritos del Mar Muerto modifica la comprensión histórica sobre cómo se transmitieron las escrituras sagradas en el mundo antiguo.
El hecho de que la caligrafía aramea y hebrea se haya desarrollado antes de lo calculado implica que la recopilación de textos bíblicos y el surgimiento de diversas corrientes religiosas judías ocurrieron en una etapa más temprana, abriendo nuevas líneas de estudio para historiadores y arqueólogos.

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