Un equipo encabezado por astrofísicos de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) propone que, en el universo temprano, las colisiones entre estrellas eran frecuentes en los cúmulos más densos y pudieron dar origen a las semillas de los agujeros negros supermasivos.
El trabajo, difundido este lunes por medios como ABC y Phys.org, está disponible como prepublicación en el servidor arXiv y suma 11 autores, entre ellos la doctoranda Claire Williams y la astrofísica Smadar Naoz.
Fusiones en cadena
Según el modelo, el resultado de un choque depende de la velocidad: a gran velocidad, las estrellas se destruyen y liberan su materia; si el encuentro es lento, se fusionan en un astro más masivo. En un cúmulo muy apretado, el proceso se repite una y otra vez.
“Quizá el resultado más extraño de nuestras simulaciones es que las estrellas pueden fusionarse repetidamente hasta formar una estrella gigantesca con una masa equivalente a la de todo el cúmulo”, explicó Williams. Al final de su vida, esa estrella colapsaría y formaría un agujero negro masivo.
El artículo estima que en esos entornos se formarían estrellas muy masivas de entre 10 mil y 100 mil masas solares.
La pista de los “pequeños puntos rojos”
La investigación vincula este mecanismo con los llamados “little red dots”, objetos rojizos y extremadamente compactos detectados por el telescopio espacial James Webb, cuya naturaleza sigue en debate. El modelo sugiere que podrían ser cúmulos densos donde se está formando, o alimentando, un agujero negro de rápido crecimiento.
Una vez que existe el agujero negro, su gravedad acelera a las estrellas cercanas y los choques pasan a destruirlas en lugar de fusionarlas, lo que libera gas denso que alimenta al objeto central. Williams comparó ese escenario con el centro de la Vía Láctea, donde un agujero negro está rodeado por un cúmulo estelar denso.
Se trata de un modelo teórico, no de una observación directa de esas colisiones; no resuelve por completo el origen de los primeros agujeros negros ni demuestra que todos los puntos rojos compartan ese origen.

Deja una respuesta