Marte podría no estar geológicamente muerto. Un estudio publicado este miércoles en la revista Science Advances reporta detecciones de cloruro de hidrógeno (HCl), un gas típico de las emanaciones magmáticas en la Tierra, concentradas en la región del volcán Alba Mons, en el norte de la meseta de Tharsis.
Las mediciones fueron hechas por el instrumento Atmospheric Chemistry Suite del Orbitador de Gases Traza (TGO) de ExoMars, de la Agencia Espacial Europea. El trabajo está encabezado por Alexander Trokhimovskiy.
El HCl ya se había detectado en Marte desde 2021, pero de forma generalizada y en temporada de polvo, lo que se atribuía a reacciones químicas en la atmósfera. Esta vez apareció en la temporada fría y con poco polvo, y solo cerca de Alba Mons. De 78 ocultaciones solares observadas en el hemisferio norte, ocho mostraron señales claras del gas, con concentraciones de hasta 1.5 partes por mil millones confinadas a los primeros 10 kilómetros de altura.
Las cámaras CaSSIS, del propio TGO, y HiRISE, de la NASA, identificaron además enjambres de fisuras recientes de menos de un metro de ancho y cientos de metros de largo, que los autores interpretan como posibles vías de salida de gases desde cuerpos de magma en profundidad. Se estima que esas fracturas tienen menos de un millón de años.
“Nuestros hallazgos sugieren que Marte ha conservado suficiente calor interno como para mantener actividad volcánica hasta hace relativamente poco tiempo, y posiblemente todavía la conserve”, señaló Daniel Mège, coautor del estudio, de la Academia Polaca de Ciencias.
Los investigadores aclaran que no se han observado erupciones ni flujos de lava en Marte. El coautor Juan Alday, del Instituto de Astrofísica de Andalucía, explicó a El Mundo que la técnica usada no permite mapear con precisión el origen del gas, por lo que preparan campañas con telescopios terrestres para buscar otros gases asociados, como el dióxido de azufre.
El hallazgo también interesa a la búsqueda de vida: si el magma entra en contacto con hielo o agua subterránea, podría formar sistemas hidrotermales protegidos de la superficie. Sin embargo, los rovers Curiosity y Perseverance de la NASA están a miles de kilómetros de Alba Mons, y los autores piden primero entender mejor la distribución del gas antes de pensar en enviar otra misión.

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