Físicos de la ETH Zurich y del Instituto Paul Scherrer (PSI) en Villigen lograron un haz controlado de muonio, un átomo exótico formado por un electrón y un antimuón. El avance, publicado en Nature Physics y difundido el 3 de octubre de 2026, usa helio superfluido a cerca de −273 °C como un “cañón atómico” que lanza los átomos antes de que decaigan. El objetivo declarado es medir, por primera vez, cómo la gravedad actúa sobre un pariente más pesado de las partículas de la materia cotidiana.
El muonio es neutro: la carga del antimuón positivo se cancela con la del electrón. Casi toda su masa proviene del antimuón, de la segunda generación del Modelo Estándar. Los muones viven en promedio solo 2,2 microsegundos, así que cualquier experimento de caída libre corre contra el reloj. Fuentes anteriores liberaban átomos en muchas direcciones y a velocidades muy distintas; eso impedía medir con precisión su movimiento bajo gravedad.
Cómo el helio superfluido actúa como cañón de muonio
El autor principal, Jesse Zhang, explica que el helio se enfría hasta casi el cero absoluto. En ese estado cuántico, los antimuones que entran en una capa delgada del líquido se frenan, capturan electrones y forman muonio. El potencial químico positivo expulsa el átomo de la superficie y lo lanza de forma casi paralela y a velocidades similares: un haz “frío” útil para interferometría.
La profesora Anna Soter, que dirige el grupo, subraya que el acelerador del PSI aporta el haz continuo de muones más intenso del mundo. Con ese caudal pueden producir muchos átomos de muonio a pesar de la vida media tan corta. El siguiente paso es un interferómetro: la gravedad terrestre debería desplazar ligeramente el patrón de interferencia y revelar la aceleración del átomo.
Prueba de equivalencia y posible quinta fuerza
La universalidad de la caída libre —misma aceleración sin importar masa o composición— es central en la relatividad general de Einstein. Hasta ahora se ha puesto a prueba sobre todo con materia ordinaria o antimateria de primera generación. El muonio permite preguntar si la equivalencia entre masa gravitatoria e inercial vale también para la segunda generación.
Soter estima probar el método con el haz este mismo año y, si todo marcha, el experimento de gravedad en dos o tres años. Un resultado inesperado —que el muonio caiga distinto— podría apuntar, entre otras hipótesis, a una quinta fuerza además de gravedad, electromagnetismo y las interacciones fuerte y débil. Fuentes: SciTechDaily / ETH Zurich (Barbara Vonarburg, 3 oct 2026); Nature Physics DOI 10.1038/s41567-026-03433-x (Zhang et al., 14 sep 2026). No hubo un flash Ciencia más sólido en las ~2 horas previas a las 16:00 CDMX; se tomó la cobertura más fresca y de alto impacto del día.

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