Estados Unidos retiró de golpe sus 12 bombarderos B-1 de la base aérea RAF Fairford, en el sur de Inglaterra, tras recibir información sobre un posible ataque con drones ordenado por la Guardia Revolucionaria de Irán, según funcionarios estadounidenses y británicos citados por The New York Times.
De acuerdo con esas fuentes, el presunto plan formaba parte de un complot en varios frentes para atacar los aviones y matar a parte de los varios cientos de militares estadounidenses asignados a la base. Todos los bombarderos salieron durante el fin de semana.
La salida fue tan urgente que algunos aviones despegaron mientras todavía se desplegaban los aviones cisterna que debían reabastecerlos en su vuelo de regreso a Estados Unidos. Algunos de los B-1 habían llegado apenas la semana pasada como parte de una rotación regular.
Trump y Vance confirman amenazas contra los bombarderos B-1
El presidente Donald Trump confirmó el retiro y dijo a periodistas en la Casa Blanca: «Hubo algunas amenazas». Además, agregó que en lugar de «tentar al enemigo» los aviones fueron movidos «no muy lejos». Por su parte, el vicepresidente JD Vance afirmó que el Pentágono actuó «por exceso de precaución».
Según los funcionarios consultados, el plan estaba inspirado en el ataque con el que Ucrania introdujo drones de contrabando en Rusia y los lanzó desde semirremolques. Aquella operación destruyó o dañó al menos una decena de aviones rusos.
Un funcionario indicó que la nueva información forma parte de las mismas advertencias que surgieron hace tres semanas. Sin embargo, la urgencia se disparó durante el fin de semana.
Arrestos cerca de RAF Fairford
El retiro llegó una semana después de que la policía británica arrestara a cinco hombres que circulaban en furgonetas blancas cerca de la base el 27 de septiembre. Quedaron libres bajo fianza al día siguiente, pues no se hallaron explosivos, aunque siguen bajo investigación.
Más tarde, un ciudadano con doble nacionalidad británico-iraní fue detenido por sospecha de preparar actos terroristas. Los hechos alrededor de la base también incluyeron la evacuación de 85 hogares y la revisión de las furgonetas con un robot antibombas.
Mientras tanto, el gobierno británico sostiene que la base es segura. Funcionarios de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania e Israel vinculan la operación con la Guardia Revolucionaria; Irán niega las acusaciones.
En julio, la Guardia Revolucionaria advirtió que cualquier base usada para atacar territorio iraní es «un objetivo legítimo». Asimismo, Israel alertó a Alemania de un mayor riesgo para las bases estadounidenses de Ramstein y Spangdahlem.

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