La segunda megamarcha por agua limpia en la zona metropolitana de Guadalajara terminó este domingo con fuego en el acceso principal del Congreso de Jalisco, destrozos en la fachada del Palacio de Gobierno y comercios vandalizados en el Centro Histórico, en una jornada en la que los propios manifestantes denunciaron la irrupción de grupos de encapuchados.
La movilización salió del Parque Revolución, conocido como Parque Rojo, rumbo al Palacio de Gobierno. Según La Jornada, arrancó con una hora de retraso luego de un altercado con un grupo de no más de 40 encapuchados que intentó sumarse al contingente; al ser rechazado, el grupo lanzó cohetones y hubo golpes antes de que se fuera por su cuenta hacia el centro.
Al grito de «¡Fuera encapuchados!», asistentes pidieron a quienes llevaban el rostro cubierto, palos, tubos y martillos que se retiraran. El equipo de seguridad de los convocantes llegó a anunciar la suspensión de la marcha, pero el contingente retomó el avance cerca de las 13:30 horas, de acuerdo con Expansión, y llegó frente al Palacio de Gobierno; otra parte se quedó entre el Parque Rojo y la Glorieta de La Minerva por temor a nuevos choques.
Infobae reportó que hacia las 15:30 horas comenzaron los ataques contra el Palacio de Gobierno: globos con pintura, huevos, jitomates, latas de aerosol y botellas que golpearon los vitrales, cadenas contra las luminarias y vallas metálicas usadas para intentar derribar la puerta. Después, una bomba molotov provocó llamas en la puerta del Congreso, mientras policías se mantenían en formación para impedir el ingreso.
Durante el recorrido también se reportaron detonaciones de petardos, pintas, saqueos en negocios y agresiones contra periodistas. Algunos manifestantes señalaron a tres hombres como presuntos responsables de las detonaciones y entregaron a dos de ellos a la policía. Hasta el cierre de esta nota no había un balance oficial de lesionados ni de daños.
Las consignas se dirigieron contra el gobernador Pablo Lemus: «¡La solución es la revocación!» y «¡Fuera Lemus!». Parte del contingente lo responsabilizó de obstaculizar la protesta, mientras el mandatario escribió en X que los encapuchados respondían «con violencia, utilizando palos y tubos, detonando petardos y lanzando proyectiles e incluso bombas molotov», y aseguró que su gobierno actuaría «evitando en todo momento la confrontación».
Los colectivos exigen agua de calidad para los hogares que reciben líquido amarillento o turbio, la libertad de los detenidos y sanciones por los presuntos abusos policiales en la primera marcha del 11 de octubre, cuando la policía usó gas lacrimógeno y chorros de agua. Entonces el gobierno estatal reportó 39 detenidos y 28 policías lesionados; cuatro personas fueron vinculadas a proceso y la CNDH atrajo la investigación.

Deja una respuesta