Un brote de enfermedad gastrointestinal ligado al agua de la llave ya suma 408 casos en Bronkhorstspruit, al oriente de Pretoria, en Sudáfrica. La mayoría de los afectados son niños menores de cuatro años, según informaron este lunes los ministerios de Salud y de Agua y Saneamiento, el gobierno de la provincia de Gauteng y la ciudad de Tshwane.
La causa, de acuerdo con la investigación del Departamento de Agua y Saneamiento, es que la planta potabilizadora de Bronkhorstspruit distribuyó agua sin clorar entre el 24 de septiembre y el 14 de octubre, casi tres semanas, sin advertir a la población que no debía beberla ni usarla para cocinar o bañarse.
«Asumimos la responsabilidad por la negligencia», dijo la alcaldesa de Tshwane, Nasiphi Moya, en conferencia. Explicó que la ciudad se quedó sin cloro tras una disputa con su proveedor, que cuadruplicó sus precios, y reconoció que los propios funcionarios no informaron a los mandos que la planta no tenía el químico. Anunció acciones disciplinarias contra los responsables de la operación.
El agua se capta del río Bronkhorstspruit, muy contaminado por descargas de aguas negras de plantas de tratamiento y estaciones de bombeo que no funcionan. Las pruebas del 14 de octubre encontraron niveles extremadamente altos de E. coli y coliformes totales en el agua de la planta y en los depósitos de Ekandustria y Zithobeni.
El Instituto Nacional de Enfermedades Transmisibles (NICD) detectó norovirus, Campylobacter y Shigella en tres de cuatro muestras de heces analizadas. No se encontró cólera y hasta ahora no se reportan muertes.
Los casos se registraron entre el 7 y el 18 de octubre en Zithobeni, Bronkhorstspruit, Dark City, Rethabiseng y Sokhulumi. El pico fue el 13 de octubre, con 72 casos en un solo día, y el domingo se sumaron 16 más. La mayoría de los pacientes fue rehidratada y dada de alta en menos de un día; el hospital local habilitó un área de aislamiento y camas adicionales.
La planta se cerró el 14 de octubre y volvió a operar el 16 con cloro restablecido, pero el agua todavía no es apta para beber y no hay fecha para que lo sea. Las autoridades ordenaron no usar el agua de la llave más que para el excusado, ni siquiera hervida, y la ciudad elevó a 36 pipas el reparto de agua potable.
La investigación también halló bombas, filtros de arena y otros equipos fuera de servicio en una planta con más de 60 años. La Comisión de Investigación del Agua realiza pruebas independientes y entregará su informe a más tardar el 28 de octubre, mientras el NICD reúne más muestras para decidir si declara formalmente un brote.
En paralelo, el partido opositor Alianza Democrática presentó este lunes una denuncia penal contra la ciudad de Tshwane por no garantizar estándares de agua potable segura.

Deja una respuesta