La vacuna BCG (bacilo Calmette-Guérin), usada desde hace décadas para prevenir la tuberculosis y tratar el cáncer de vejiga, podría tener un efecto protector contra la demencia, de acuerdo con un estudio de investigadores de Johns Hopkins Medicine difundido este miércoles 21 de octubre.
El trabajo, publicado en la revista Science Advances, se realizó solo en ratones modificados genéticamente para desarrollar síntomas de demencia en fases avanzadas. Hasta ahora no hay evidencia de que el efecto se repita en personas.
Cómo se hizo el experimento
Los roedores con demencia se dividieron en dos grupos: uno recibió la vacuna y otro una inyección de solución salina. Se sumó un tercer grupo de comparación, de ratones sanos, que también recibió solución salina.
Tras varias evaluaciones con imágenes cerebrales y marcadores de la enfermedad, los ratones vacunados tuvieron cerca de cinco veces más probabilidades de mostrar una reducción de los depósitos de proteína tau, que forman los ovillos neurofibrilares característicos del alzhéimer.
También fueron cuatro veces menos propensos a presentar marcadores de inflamación sostenida en el cerebro.
716 genes alterados, casi todos normalizados
En los ratones no tratados se activaron 716 genes relacionados con el alzhéimer, la muerte celular y la neuroinflamación. La BCG normalizó todos excepto nueve.
Los animales vacunados mostraron además menos signos de atrofia cerebral, vivieron más tiempo y tuvieron mejores resultados en pruebas de memoria y reconocimiento de objetos.
La hipótesis: inmunidad entrenada
“Estamos trabajando intensamente para comprender el mecanismo detallado de cómo funciona, pero esta investigación apunta a indicios preliminares de que es probable que ciertos aspectos de la inmunidad entrenada estén impulsando estos resultados”, señaló en un comunicado William Bishai, uno de los autores.
La llamada inmunidad entrenada se refiere a la capacidad de las células de la inmunidad innata de asumir un papel más amplio tras un estímulo como una vacuna. Bishai plantea que las células mieloides del cerebro y el sistema nervioso central usarían esa información para frenar la formación de placas y ovillos.
Los resultados son preclínicos: para saber si la BCG sirve contra la demencia en humanos se necesitarán ensayos clínicos.
Con información de EFE / 20minutos.

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