El sistema God’s Eye de BYD se ofrece gratis, mientras el Full Self-Driving de Tesla cuesta al menos 9 mil dólares en el mercado chino.
Los fabricantes chinos de vehículos eléctricos, encabezados por BYD, toman ventaja en el desarrollo de la conducción autónoma frente a Tesla, en parte porque ofrecen su sistema de asistencia gratis, mientras la versión de la empresa estadounidense cuesta al menos 9 mil dólares en China, según RT en Español, que retomó un reporte de la agencia Reuters en junio de 2025.
A comienzos de 2025, BYD sacudió la industria de autos eléctricos inteligentes de China al incluir sin costo su sistema de asistencia al conductor God’s Eye. La compañía lo logró gracias a un menor costo de fabricación de hardware. «Con God’s Eye, la estrategia de Tesla comienza a desmoronarse», afirmó Taylor Ogan, inversionista de la firma china.
La estrategia de BYD y otras marcas chinas
Además, otras empresas del país asiático ofrecen tecnología similar al Full Self-Driving (FSD) de Tesla a precios bajos. Por ejemplo, Leapmotor y Xpeng venden vehículos de 20 mil dólares con sistemas capaces de circular por carreteras y ciudades.
Estas compañías también reciben subsidios y otros apoyos del gobierno de Pekín para impulsar la conducción asistida avanzada. En contraste, la empresa de Elon Musk enfrenta regulaciones chinas que le impiden usar los datos que recopilan sus autos en el país, lo que limita el entrenamiento de su inteligencia artificial.
A ese panorama se suma Huawei, que suministra tecnología de conducción autónoma a los principales fabricantes locales. Según Reuters, la empresa estaba lista para avanzar en la certificación de sistemas de Nivel 3, que permiten al conductor apartar la vista del camino salvo cuando el vehículo le pide retomar el control.
Tesla, presionada por la competencia
Por otra parte, la feroz competencia en China, donde los usuarios exigen cada vez más esta tecnología, afecta los planes de Tesla para lanzar un auto económico. Esa presión, junto con la caída de ventas, llevó a la firma a cancelar en 2024 su proyecto de un vehículo eléctrico con costo estimado de 25 mil dólares.
Desde entonces, Musk apostó por los robotaxis como el futuro de la compañía. No obstante, de acuerdo con la agencia, Tesla aún no había lanzado una versión «sin supervisión» del FSD, ya que su tecnología necesitaba más entrenamiento para funcionar sin las manos del conductor en el volante.
Así, mientras BYD y sus competidores reducen precios y amplían funciones, el fabricante estadounidense enfrenta el reto de mantener su posición en el mayor mercado de autos eléctricos del mundo.

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