Un estudio publicado en Science Advances encontró que perfumes y lociones alteran el «campo de oxidación humano», que protege del ozono en interiores.
Usar perfume no solo cambia el olor de una persona, también altera un escudo químico invisible que el cuerpo genera para protegerse del ozono en espacios cerrados, donde la gente pasa hasta el 90% de su tiempo, según un estudio internacional publicado en la revista Science Advances, informó RT en Español en junio de 2025.
En interiores, los aceites y grasas de la piel reaccionan con el aire y producen radicales de hidroxilo (OH), compuestos altamente reactivos. A su vez, estos forman una barrera conocida como «campo de oxidación humano». Esta protege a las personas del ozono, un contaminante que puede entrar a los espacios cerrados desde el exterior.
Cómo funciona el escudo invisible del cuerpo
Donghyun Rim, profesor de la Universidad Estatal de Pensilvania, explicó que este campo permite que la piel absorba el ozono y evita que sea inhalado directamente. Además, basta con permanecer en una habitación con ozono para que el cuerpo comience a reaccionar.
Por ello, la calidad del aire interior influye de forma significativa en la exposición de las personas a contaminantes químicos. Sin embargo, el equipo internacional de investigadores descubrió que algunos productos de cuidado personal modifican la composición de este escudo.
El efecto del perfume y las lociones
En el caso del perfume, los científicos detectaron que su componente principal, el etanol, reacciona con los radicales OH y los consume por completo. En consecuencia, se reduce la intensidad del campo de oxidación.
Por su parte, las lociones inhiben la generación de OH porque funcionan como una barrera física entre el ozono y el escualeno, un aceite natural de la piel. Asimismo, los investigadores observaron que el efecto de las lociones dura más tiempo que el del perfume.
A diferencia de los perfumes, las lociones contienen conservadores que actúan como agentes antimicrobianos. De acuerdo con el estudio, estos ingredientes también contribuyen a suprimir el campo de oxidación.
Los hallazgos podrían tener un impacto relevante en la química del aire en interiores, en la calidad del ambiente en espacios habitados y en la salud de las personas. Esto se debe a que numerosos compuestos químicos presentes alrededor de cada individuo son modificados por ese campo de oxidación.
Finalmente, la investigación abre nuevas preguntas sobre el efecto de los productos cotidianos en el aire que respiramos. Mientras tanto, los resultados muestran que un gesto tan común como aplicarse perfume puede cambiar la forma en que el cuerpo interactúa con su entorno.

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