El cambio climático ya es una emergencia sanitaria mundial y debe declararse oficialmente como tal, advierte el informe Lancet Countdown 2026 sobre salud y cambio climático, publicado este 28 de octubre en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Solo en 2023, el calor se asoció con un récord de 710 mil muertes en el mundo, y por primera vez el reporte atribuye más del 70% de ese saldo al cambio climático causado por la actividad humana.
Según el documento, las muertes anuales vinculadas al calor aumentaron casi 36% en los años posteriores a la entrada en vigor del Acuerdo de París, en 2016, frente a la década anterior.
Sequías, dengue y horas de trabajo perdidas
En 2025, la sequía extrema afectó al 51.8% de la superficie terrestre durante al menos un mes, el segundo nivel más alto registrado. El área afectada crece 704% más rápido que en el periodo 2006-2015.
El aumento de temperaturas y los cambios en las lluvias también elevan la aptitud ambiental para transmitir dengue: entre 1981-1990 y 2016-2025 creció 24.39% para el mosquito Aedes albopictus y 7.39% para Aedes aegypti, vectores también del zika y el chikungunya.
La exposición al calor provocó además la pérdida de 573 mil millones de horas potenciales de trabajo en 2025, equivalentes a 1.07 billones de dólares en ingresos, un golpe que pesa más en los países que menos han contribuido al problema.
Avances insuficientes
El reporte reconoce progresos: la inversión mundial en energía limpia alcanzó un récord de 2.1 billones de dólares en 2025 y el aire más limpio evita unas 323 mil muertes al año en 70 países donde bajó la contaminación por combustibles fósiles.
Además, 56 de los 194 Estados miembros de la OMS ya tienen un plan nacional para adaptar sus servicios de salud al clima, frente a solo 14 en 2015. Aun así, los autores advierten que estos avances no compensan el daño creciente.
El informe, elaborado por 146 expertos de 71 instituciones encabezadas por el University College London, evalúa 54 indicadores. Sus autores piden a la OMS y a la ONU una declaratoria formal de emergencia, el fin de nuevas exploraciones de combustibles fósiles y eliminar la generación eléctrica con carbón hacia 2035, de cara a la cumbre climática COP31.

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