El Banco de Japón (BOJ) mantuvo este viernes su tasa de interés de referencia en 1.25%, su nivel más alto desde 1995, y declaró por primera vez que la inflación subyacente del país es «en general congruente» con su meta de 2%, casi 14 años después de adoptarla.
La decisión se tomó al cierre de una reunión de dos días en Tokio y fue dividida: 8 votos contra 1. El consejero Hajime Takata votó en contra y propuso, sin éxito, subir la tasa a 1.5%.
Hasta ahora, el banco central decía que la inflación subyacente se estaba «acercando» a 2%. En su informe trimestral de perspectivas, el BOJ señaló que la prioridad ahora será anclar la inflación alrededor de ese nivel y advirtió que existe riesgo de que se desvíe al alza.
El organismo elevó su pronóstico de inflación subyacente para el año fiscal que termina en marzo de 2028 a 2.6%, desde 2.4% estimado hace tres meses. La medida que excluye alimentos frescos y energía subió a 2.7%, desde 2.6%.
Entre los factores de presión, el BOJ citó el alza del petróleo por la tensión en Medio Oriente, la fuerte demanda global ligada a la inteligencia artificial y la debilidad del yen.
En un movimiento que sorprendió a los mercados, el banco anunció que a partir de enero acelerará la venta de fondos cotizados (ETF) a 860,000 millones de yenes al año (unos 5,450 millones de dólares), frente a los 330,000 millones actuales.
La mayoría de los analistas consultados por Reuters y CNBC prevé que el próximo aumento de tasas llegue en diciembre o enero, con un techo de entre 1.75% y 2% hacia mediados de 2027. El gobernador Kazuo Ueda ofrecerá una conferencia de prensa este mismo viernes para explicar la decisión.
Con información de Reuters, CNBC y Nikkei.

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